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Envejecimiento prematuro de la piel

El envejecimiento es un proceso evolutivo y natural al que todo ser humano está destinado. Los principales signos de esta etapa biológica comienzan a aparecer superados los primeros 30 o 40 años de vida, y se hacen principalmente notorios en la piel, órgano que recubre el cuerpo humano y funciona como su principal barrera de protección frente a las condiciones externas. Estos primeros signos se manifiestan con cambios en la textura y apariencia del órgano cutáneo, como el surgimiento de manchas, marcas de sequedad y pequeñas arrugas, que avanzan aún más con el paso del tiempo. Estos efectos se deben, naturalmente, a la disminución hormonal que se origina en la estructura principal de la piel con la edad, hecho que termina afectando las células de la dermis y la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico, componentes encargados de mantener la tersura, suavidad y elasticidad de la piel.
Sin embargo, muchos de los signos de deterioro de la tez suelen adelantarse unos cuantos años, algo que, cada vez más, suele ser un motivo de preocupación en muchas personas jóvenes. Esta condición se conoce como envejecimiento prematuro, y se origina, principalmente, por una serie de factores internos y externos a los que está sujeto cada individuo, como la genética y los efectos ambientales.

¿Qué produce el envejecimiento prematuro de la piel?

Distintos aspectos, como una mayor exposición a los rayos solares, la contaminación del ambiente, y el estrés por los estudios o el trabajo, afectan los procesos genéticos y celulares que desarrolla este órgano tan importante. En conjunto, los factores internos y externos son desencadenantes de importantes afecciones en la piel que aceleran o adelantan el deterioro de este órgano, otorgándole una apariencia desgastada y envejecida antes de tiempo. En tal sentido, resulta necesario conocer cada una de las causas de esta condición, para saber qué consideraciones deben tenerse en cuenta para su prevención y el posible tratamiento para el envejecimiento prematuro de la piel.

Factores internos

Las causas internas se relacionan directamente con la condición genética de cada individuo y con el propio paso del tiempo, aspectos que ninguna persona puede evitar. El cuerpo humano atraviesa cambios hormonales desde su nacimiento que influyen en los procesos bioquímicos desarrollados en cada uno de sus tejidos, incluido, por supuesto, el de la piel, afectando su funcionamiento. El desgaste celular genera importantes cambios en la apariencia de la piel. La disminución progresiva de proteínas presentes en la estructura principal del órgano cutáneo, hace que este vaya perdiendo la luminosidad, elasticidad y suavidad característica en la juventud. El tipo de piel y hasta el color de tez también son determinantes en este proceso. Mientras más blanca y seca sea la piel de una persona, más sensible será ante los factores externos y más propensa a verse afectada. Pese a la condición ineludible de los factores internos, su implicación en el desarrollo del envejecimiento prematuro de la piel tiene un porcentaje mucho menor en comparación con el impacto generado por los factores externos.

Factores externos

Las causas externas vinculadas al envejecimiento prematuro de la piel se relacionan, por su parte, a todas aquellas condiciones que representan un riesgo perjudicial para el órgano desde el exterior. En estos factores se incluyen no solo los efectos ambientales como la contaminación, el clima, o la exposición prolongada a los rayos solares, sino también los aspectos asociados al estilo de vida, como la alimentación, el tabaquismo, el estrés y los trastornos de sueño. Cada uno de estos aspectos influyen notablemente en la salud integral de todo individuo, y en el caso de la piel, pueden afectar su proceso celular profundamente, adelantando la aparición de signos de envejecimiento.

Aunque estos factores son los principales desencadenantes del envejecimiento prematuro de la piel, sus efectos se pueden disminuir considerablemente con sólo pequeños pero necesarios cambios de hábitos en la rutina personal.

 

¿Cómo puede prevenirse o revertirse el envejecimiento prematuro de la piel?

Conocidos los principales causantes de esta afección cutánea, es necesario tener en cuenta una serie de consejos para evitar, retrasar o tratar la aparición temprana de signos de envejecimiento que perjudican la salud y estética de tu piel:

  • Tener cuidado con el sol: los rayos solares son el principal desencadenante del estrés oxidativo que origina el deterioro de la piel, por lo que debe evitarse una exposición prolongada ante ellos, además de usar un protector solar adecuado a la hora de salir a a la calle
  • Seguir una dieta equilibrada: los alimentos son la principal fuente de vitaminas y minerales del organismo y resulta importante el aporte de antioxidantes para regular la acción de radicales libres que afectan el aspecto de la piel. También es importante ingerir suficiente agua para mantener la piel hidratada
  • Disminuir hábitos nocivos: el consumo de tabaco es uno de los principales enemigos de la piel, debido a que también favorece el estrés oxidativo. A su vez, dormir poco o a deshoras perjudica el sistema inmune y afecta el funcionamiento celular de este órgano.
  • Usar productos para el cuidado de la piel: esta acción puede ayudar a retrasar los efectos del envejecimiento prematuro, aunque debe evitarse la aplicación de químicos no autorizados para tal fin. Hay productos especializados como los Sérums Antiedad de SkinCeuticals que tienen resultados comprobados contra la hiperpigmentación, arrugas y líneas de expresión y que le otorgan un aspecto rejuvenecedor a la piel.
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